Dr. Nolasc Acarín Tusell

Especialista en Neurología y Cerebro

De la "Reial Acadèmia de Medicina de Catalunya"
Galardonado con la "Creu Sant Jordi" 2008  

Consejos para la memoria

Consejos para la memoria

Así como ejercitamos nuestros músculos y practicamos estilos de vida saludables, debemos cuidar nuestro cerebro para que esté en optimas facultades. La memoria no sólo la necesitamos para los exámenes, sino que nos ayuda a recordar quiénes somos, nuestro entorno y qué hemos vivido. Los buenos hábitos nos favoreceran a nuestra memoria y a nuestra calidad de vida.

Así como ejercitamos nuestros músculos y practicamos estilos de vida saludables, debemos cuidar nuestro cerebro para que esté en optimas facultades. La memoria no sólo la necesitamos para los exámenes, sino que nos ayuda a recordar quiénes somos, nuestro entorno y qué hemos vivido. Los buenos hábitos nos favoreceran a nuestra memoria y a nuestra calidad de vida.

1.- Hay trastornos crónicos que hacen daño al cerebro, especialmente a causa de la alteración de las arterias y capilares que aportan el oxígeno y los nutrientes necesarios al correcto metabolismo neuronal.  Los trastornos más frecuentes son: la hipertensión arterial, la diabetes, el exceso de ácido úrico y de colesterol. La obesidad dificulta el correcto funcionalismo respiratorio, ya que la grasa, además de producir sobrepeso y facilitar el cansancio, se acumula en el tórax con lo que altera la función pulmonar. Por ello es muy importante controlar estos factores de riesgo.

2.- El sedentarismo origina alteraciones circulatorias que dañan al cerebro, por ello es recomendable practicar ejercicio físico moderado como andar o nadar, sin necesidad de entrenarse como un corredor olímpico, lo que podría acarrear un trastorno cardiaco grave, pero sí pasear tranquilamente entre 1 y 3 horas al día, según la edad y la salud. La artrosis puede ser un inconveniente que deberá paliarse con calor (una ducha caliente por la mañana), movimientos suaves al iniciar la actividad del día, y en ocasiones alguna medicación. La atención a los pies es importante, pues cuando duelen no se anda, por lo tanto es recomendable usar zapatos muy cómodos y la consulta periódica al podólogo.

3.- Atención con los tóxicos, conviene evitar el tabaco y las bebidas alcohólicas por destilación (coñac, whisky, licores, etcétera). Puede consumirse una o dos copas de vino de calidad al día. Atención también con los psicofármacos, que además de tranquilizar pueden disminuir la memoria y la atención, y favorecer la fatiga al día siguiente.

4.- Es importante una correcta nutrición e hidratación. Se aconseja comidas ligeras, especialmente de vegetales crudos o cocinados, algún pescado y poca carne. Los ancianos de mayor edad a menudo olvidan beber líquido, lo que produce deshidratación que altera directamente la actividad del cerebro. Hay que beber unos dos litros de líquido al día, especialmente en los meses calurosos. Para evitar problemas de orina durante la noche es aconsejable dejar de beber líquido a las siete de la tarde.

5.- Hay que dormir bien, entre seis y ocho horas al día, que puede incluir una siesta al mediodía. Es bueno acostarse y levantarse pronto, aunque no lo es levantarse de madrugada. Durante el día hay que mantenerse activo e interesado en las cosas que nos rodean; de no ser así, de noche será más difícil conciliar el sueño.

6.- Es muy recomendable el orden. Ha de instituirse una rutina eficiente, con horarios estables. Cada cosa debe estar en su lugar. No se debe malgastar memoria para recordar tonterías: dónde están las llaves, dónde se dejó el mando del televisor, dónde se olvidó el cambio de la compra, etcétera. La capacidad de aprendizaje y memoria debe reservarse para lo importante, lo que estimula para vivir, no para las cosas superfluas que se solucionan con orden.

7.- Papel y lápiz, hay que anotar lo que debemos recordar: agenda de compromisos, lista de compras, fechas de aniversarios, etcétera. Hay que ahorrar el esfuerzo de memorización innecesario, una nota de papel sustituye a muchas neuronas. Conviene programar lo que no es habitual planificando el tiempo de cada día de forma sosegada pero llena, llevando una agenda es más fácil. Es muy recomendable leer y escribir, se puede recordar y escribir lo que sucedió a lo largo de la vida, aunque sea con poco orden cronológico, a partir de lo que aparece en la memoria, mezclando la descripción de los hechos pasados con los pensamientos e ideas que vayan surgiendo. Escribir los recuerdos de la vida es de gran ayuda para mantener la dignidad y el sentido de la existencia.

8.- Concentrar la atención, meterse de lleno en lo que se hace sin pensar en otra cosa. Hay que estar para lo que se hace en cada momento. Ahuyentar preocupaciones y problemas que puedan disminuir la atención del pensamiento. Así se evitarán distracciones, o que luego no se recuerde bien lo que se nos dijo, o el contenido de una conversación. La pérdida del recuerdo de algo sobre lo que se conversó recientemente crea desazón e inseguridad.

9.- Evitar la ansiedad y el atolondramiento, que no siempre es fácil, especialmente en personas que han sufrido ansiedad a lo largo de su vida. Ante todo es conveniente que los familiares eviten estímulos externos que provoquen ansiedad sea por precariedad doméstica, económica o de otro tipo. Puede ser de ayuda la práctica de técnicas de relajación como el yoga. Es bueno contar con familiares y amigos con quienes poder hablar de los problemas. En algunos casos será bueno consultar al médico para recabar ayuda.

10.- La estimulación cognitiva son los métodos y técnicas dirigidos a estimular las conexiones neuronales, facilitando la mejor computación funcional del cerebro a pesar de la edad, produciendo circuitos sustitutivos de los que desaparecieron al envejecer. Hay técnicas especializadas que requieren apoyo profesional para las personas que inician una demencia, pero también hay recursos sencillos para los ancianos sanos, sin demencia, que desean mantener activo el cerebro. Es recomendable mantener el interés y la ilusión en  proyectos vitales. Es bueno interesarse y estar disponible para la familia y los nietos. Como también lo es mantener activo el interés en la lectura, la música, el cine, estudiar un idioma, economía, política, espectáculos deportivos o juegos de mesa con amigos. La actividad social es un buen estimulo para el cerebro. Siempre será mejor compartir gustos y proyectos con otros, por tanto conviene la asistencia a centros de reunión o a actividades de voluntariado, manteniendo la interacción emocional con el mundo real.  

 

Extraído del libro: El Cerebro del rey,  Nolasc Acarín, ed. RBA.